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  The Utilization Of Grooved Human Bones: A Reanalysis Of Artificially Modified Human Bones Excavated By Carl Lumholtz At Zacapu, Michoacán, Mexico Minimize

Grégory Pereira

Abstract

This study reports a detailed analysis of artificial modifications observed on a collection of human bone artifacts from Carl Lumholtz's nineteenth-century excavations at El Palacio, Michoacán. The data obtained confirm that they were used as musical rasps called omichicahuaztli in Nahuatl and also provide new interpretations of their acquisition, manufacture, and abandonment processes. Cut marks indicate that the bones were taken from fresh cadavers of at least eight individuals, possibly sacrificial victims. Regarding manufacture and use of these instruments, important variations are observed and suggest that different persons could have manipulated them. Finally, it is possible to demonstrate that most of the instruments were broken intentionally prior to being buried with numerous individuals. Regarding the context in which the omichicahuaztli were used, it is interesting to point out some characteristics of the associated skeletons. Among male skulls, the high incidence of traumatic lesions that may have occurred in warlike context strongly suggests that many of the buried individuals were warriors. This association may indicate that Tarascan omichicahuaztli, similar to those of the Aztec, were used in funerary ceremonies dedicated to dead warriors.

Resumen


El presente estudio se basa en un análisis detallado de las modificaciones artificiales observadas en una serie de artefactos confeccionados en hueso humano procedente de las excavaciones de finales del siglo XIX de Carl Lumholtz en el sitio de El Palacio, Michoacán. Los resultados obtenidos confirman que fueron empleados como instrumentos musicales, llamados "omichicahuaztli" en nahuatl; y aportan además nuevos datos acerca de sus procesos de adquisición, fabricación y abandono. Las huellas de corte muestran que los huesos fueron obtenidos de ocho individuos recién fallecidos, posiblemente de sacrificios o víctimas rituales. Las importantes variaciones registradas en la manufactura y uso de los instrumentos sugieren que fueron confeccionados por diferentes personas. Finalmente, es posible demostrar que la mayoría de los instrumentos fueron quebrados intencionalmente antes de ser enterrados conjuntamente con numerosos individuos.. En cuanto al contexto en cual los omichicahuaztli fueron utilizados, es interesante señalar algunas características de los esqueletos con ellos asociados. Entre los cráneos masculinos, la alta incidencia de lesiones traumáticas, semejantes a las que ocurren en contextos bélicos, sugiere que muchos de los esqueletos pudieron ser de guerreros. Eso indicaría que, al igual que sus rivales aztecas, los tarascos empleaban el omichicahuaztli en ceremonias funerarias dedicadas a los guerreros fallecidos.

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