La custodia implica la gestión participativa del registro arqueológico en beneficio de todas las personas. Como custodios, los arqueólogos son a la vez los guardianes y defensores del registro arqueológico. Los arqueólogos promueven la custodia del registro arqueológico mediante la investigación y la educación sobre colecciones y sitios existentes que contribuyen a preservar el pasado y facilitan su acceso para todos. Los arqueólogos trabajan por la conservación y protección del registro arqueológico a largo plazo, respetando, al mismo tiempo, los derechos y creencias de los pueblos indígenas y originarios sobre su patrimonio cultural, tal y como se manifiesta en el registro arqueológico.