Los arqueólogos tienen la responsabilidad de compartir y publicar los resultados y datos de manera oportuna y, en la medida de lo posible, en acceso abierto. La información que los arqueólogos obtengan de sus investigaciones deberá dar el debido crédito a los pueblos indígenas y originarios o de cualquier parte interesada. Cuando se publique y distribuya el conocimiento, se debe poner especial interés en preservar y proteger la información confidencial sobre el pasado y minimizar consecuencias no deseadas. Los arqueólogos deberán colaborar con las partes interesadas para asegurarse que lo que se comunica sea veraz, verificado y distribuido con consentimiento informado.